Tercera entrada del día. Supongo que deseo zanjar la primera parte lo antes posible.
Después de mi desventura con el saco de weas caliente, intenté llamar a Belmonte varias veces, sin resultados. Comenzé a llamarlo de teléfonos públicos y me contestaba, pero al oir me voz me colgaba.
Allí comenzé a colapsar.
Hasta que llegó ese fatídico día en que, yo, a las 6 AM me levanté y decidí ir a su casa. porque colapsé brutalmente y me chalé. La pena e incertidumbre terminaron chalándome.
Y llegué a su casa a las 7 más o menos.
Con apenas voz, comenzé a gritar su nombre para que se asomara a la ventana, pero no había caso. Estuve unos 30 minutos llamando, golpeando la puerta, y nada. Al final, caí rendida por la pena y el cansacio en el umbral de la reja. Escondí mi cara y me puse a llorar desconsoladamente.
Hasta que, unos minutos más tarde apareció la vecina. Y me saludó. Me dijo "ohh tanto tiempo sin verte, siempre te veia con Pastelito y hace rato que no vienes". Y yo no le pude decir nada, pero era súper evidente lo que me pasaba, era weá de mirarme no más (chascona, los ojos inchados, la cara sucia por las lágrimas). Hasta que, de repente, aparece la Señora Torta saliendo de la casa.
-¡¡Flaca!! ¿Qué te pasó??.
Yo la miré y no pude decir nada, sólo me limité a sollozar.
Me abrazó y me hizo cariño. Salimos juntas.
En el camino comenzaron las revelaciones.
Señora Torta me contó, que, hace unos días, Pastelito (recordemos que Pastelito es el Señor Belmonte), hablaba muy acarameladamente con alguien por celular. La señora Torta siempre es impulsiva, con un carácter semejante al mío. Así que, creyendo que Belmonte hablaba conmigo, tomó el celular de él y le gritó: "¡Hola Flaca!".
La cara de Pastelito indicó todo. Le quitó el celular y se fué a hablar a otro lado. Allí supo Señora Torta que había algo medio rancio.
Pastelito le había dicho que nosotros estábamos muy mal y que habíamos terminado.
-¿¿¡¡Pero cómo!!?? ¡No entiendo nada!- Decía yo entre sollozos. - ¿¿Cuando terminamos?? ¡¡A mi nadie me dijo nada!!.
Es que weón, siempre he dicho que lo que me duele hasta el día de hoy de esta mierda de rompimiento es que YO NUNCA SUPE, A MI BELMONTE NUNCA ME DIJO NI UNA WEÁ. Y ese era él, siempre, no decía nada. se quedaba callado y una tenía que adivinar sus weás, era frustrante.
Y así, descubrí que mi relación maravillosa se había ido a la mierda, vé tu a saber por qué.
Además, esa mañana él no estaba en la casa. Según Señora Torta, Pastelito le había dicho que se quedaría afuera a dormir en casa de un amigo, a "estudiar."
Y lo mejor viene ahora:
Me fuí con la mamá de Belmonte a hacer unos trámites. Ella, llamaba su hijo y le pedía explicaciones de la situación. Por su cara imagino que Belmonte le dijo nada o sólo le colgó. Al final, comenzé a enviarle mensajes de texo a Belmonte. "¿Qué está pasando amor?" le escribí. Luego la respuesta: "no me digas amor, tu ya no me amas". (qué weá weon....), y así.. así.
No obtuve buenos resultados de esa charla.
Debo destacar que, unos dias antes del colapso, hablé con Belmonte por MSN, estaba carcomida por la rabia y el dolor. Él sólo me decía cosas sin sentido e indiferentes. Al final, le dije que por lo que veía era igual a su padre (él engañó a la Señora Torta, se fué con una weona que le sacó toda la plata y lo botó a la calle cuando le dió cáncer), que su weá parece que era genética. Y se fué del MSN.
Sí, confieso que la cagé al decirle eso, pero es que, weón... Qué situación de mierda.
Aún recuerdo a qué olía la calle. Galletas Tip Top. La Alameda estaba impregnada de olor a galletas. Era embriagador. Me mareaba. Sonaba una música de fondo muy mala, cómo esas cajas musicales cuando se echan a perder.
Llegamos a la Torre Entel.
Señora Torta llamó a su hijo, aludiendo a que se sentía muy mal, que necesitara que la llevara al hospital. Yo la miré en silencio y no entendí nada. Pero me borré, porque del tiempo a que hizo la llamaba hasta que llegó Pastelito pasaron segundos. De repente, desperté y allí estaba, Belmonte, frente a mí.
No lo veía hace rato. Su cara se vía tan blanca y suave...
Miró a su madre, cómo pidiendo explicaciones, y ella le dijo:
-Yo iré a pagar la cuenta del teléfono. Ustedes dos, hablen.
Y se fué.
Nos quedamos en rato en silencio, hasta que Belmonte por fín dijo:
-Y bien, ¿de qué querias hablarme?.
Yo no pude articular palabra. Tenía tanto que decirle. quería vomitar todo lo que me había pasado. Creo, que, parece que lo conseguí, pero Belmonte me dijo con todo desprecio:
-Ese es tu problema, siempre necesitas que yo esté allí para cuidarte. Nunca tuve una polola, tuve una hija.
Weon.. Esa frase fué cómo una estaca cochina y astillada rompiéndome el pecho. ¿Qué fué lo que le dije? No sé, hasta ahora no lo sé. Sólo sé que quize decirle que me acosaron en la práctica, que necesité de su apoyo. Y parece ser que alguna weá tonta le dije, porque, si a mi me dicen eso weon, ¡me espanto al toque!.
Luego, medio ahogándome le dije:
-Tu mamá me dijo que estabas saliendo con alguien.
-Tengo mucha gente nueva en mi vida- Me dijo, serio, frío.
Y algo pasó aquí. No recuerdo. Supongo que empezé a balbucear pelotudeces, me enredé, me bloquié, me desmayé y volví a encender la tele, y para cuando la encendí, yo estaba diciendo algo cómo: "yo te amo muchísimo", y, antes de terminar, Belmonte Torta Pastel me sujeta de los brazos, con dureza, violencia, y me grita:
"¡¡YA SUPÉRALO!!"
Y el mundo se detuvo. Justo allí.
Un silencio absoluto.
Traté de defenderme, no pude. Traté de pedir explicaciones. No pude. Traté de no llorar. No pude.
Y aquí pasó algo extraño.
Belmonte, por un microsegundo, y estoy absolutamente segura de ello, me miró, con dolor, con pena, con algo de amor. En un microsegundo vi a alguien encerrado detrás de esos ojos fríos. ¡ESE ERA EL BELMONTE DE QUIÉN YO ME HABÍA ENAMORADO! Lo ví, sólo un segundo. Lo juro, por mi mano derecha.
Y retomó la mirada fría e inquisidora, sólo para regalarme su último gesto en vida de bondad.
Me tomó tiernamente, me besó en la frente, y me dijo:
-Cuídate.
Y se fué. Corriendo.
Y nunca más lo volví a ver físicamente, hasta hoy.
