Siempre creí, desde mi ruptura con Belmonte, que la gente si se ama, se encuentra de nuevo. Siempre fuí soñadora, ilusa.
Durante el año de transición había estado soñando mucho con Belmonte, y, debo confesar, que hasta el día de hoy sueño con él. Pero no son sueños agradables, son sueños tristes, que me hacen llorar.
Al comienzo, claro, era bellísimos. Soñaba que Belmonte venía a mí, me abrazaba con ansias y cariño, y me dícía: "he estado queriendo verte todo este tiempo.. extraño reposar mi cabeza en tus piernas".
Luego, unos menos felices: Belmonte entrando en mi casa allá en Calama, entra, con un semblante triste, me abraza y me dice: "Lo lamento, pero no podemos seguir. Yo ya no pertenezo a tu mundo ahora".
En todos despierto llorando.
Cuando comenzamos con lo de los mails, me volví ilucionar. Siempre creí que volveríamos. Si él me había buscado, es, porque me ama, y volveremos a estar juntos, felices, cómo si nada hubiese pasado.
Pobre pendeja ilusa.
Y me mantuvo ilusionada, casi un año. Unos 9 menes, mas o menos. Hasta que, yo misma, me dí cuenta de que yo estaba mal. De que me convertí en una pobre y triste weona, sin dignidad.
Había retomado el contacto con su madre, pero yo nunca pregunté por él. No quize parecer acosadora y arrastrada, pero me dolía no saber de él. Belmonte, tal como dije, se había puesto frío de nuevo, distante. Lo que comenzó con mails de añoranza, terminó en mails cortos, secos, pequeños. Él me había prometido que nos veríamos en las vacaciones de invierno. Nunca me llamó, ni me escribió. Le dejé mis teléfonos, mi dirección, todo.
Y nunca vino.
Hasta que, un día, su madre me hizo un comentario que me amargó. Belmonte había salido con.... quien erá? prefiero no recordarlo, y habían estado juntos toda la semana.
Y allí supe...
Y allí supuse...
En el último mail de ese año, yo le había pedido que nos juntáramos. Por esas fechas yo estaba muy delicada de salud (principio de úlcera) y si seguía webeando quizá me hospitalizaban. Una, que la verdad con tanta pena y preocupación la weá se agrandaba más. Así que le mandé un mail casi exigiéndole por favor, que nos viéramos.
Y me respondió:
"Yo sabré cuando verte. Sabes que siempre cumplo mis promesas. Si no, será".
Y... será.
Recién ahora tengo el valor de pensar: "no.. no lo sé, sólo sé que no cumples tus promesas".
Porque no lo hiciste, Belmonte.
Me fallaste, por segunda y última vez.
Me vi, mujer patética, incluso, esperandolo en el MSN. Se conectaba, me conectaba yo; se desconectaba... Me desconectaba yo, y se conectaba.
Me eludía. Era obvio.
¿Qué pasó, otra vez?
Y allí, se me cayó la teja.
Me dije: -"weona... ¿qué mierda estay haciendo?. Es que, allí, recién allí desperté de lo patética que he sido, de lo arrastrada, de lo humillada hasta el más no poder. De lo meada que he sido.
Y... me fuí. Ahora mi fuí yo.
"Hola! Me preguntaba como estás... No he sabido nada desde hace.. harto rato.
Cuando hablo con tu mamá me da cosa preguntarle por tí... el otro dia me hizo un comentario que me incomodó.. menos ganas tuve de preguntar por tí.
...
Supongo que me acabo de dar cuenta de que estoy sobrando, y eso está bien. las cosas cambian, si no, la vida sería muy aburrida y no tendríamos nada digno que contar más adelante. la unica que no ha cambiado nada soy yo.
Ya no te molestaré más. ya no esperaré más a que vengas o que me llames y ya no me haré la victima.. supongo que tienes razón.. las mujeres no somos más que una cuna de calamidades.. pero al menos creo ser una calamidad manejable. perdón por los problemas causados y los malos ratos. sólo queria que supieses eso. me gustaria decirle algo a tu mami, pero será mejor así... me da pena, pero si sigo estancando las cosas no mejoraré nunca. sólo me iré de aquí esperando rehacer mi vida otra vez. tu tienes derecho a estar solo y tranquilo, a no estar con alguien si no lo deseas.. su pongo que fue egoista pensar de que me habias buscado... en el fondo siempre he sido egoista, creyendo que vendrias a buscarme para volver a ser tu y yo otra vez... la verdad es que tan solo deberia dejarte ir y superarlo como me dijiste ese dia, ver a otras personas o simplemente quedarme encerrada dibujando y escribiendo. lo unico que ahora deseo es pasar lo que queda tranquila, sin tener el corazon apretado y sin preocuparme por lo de mañana.
eso seria. no recuerdo si habia algo más que decirte, pero si me acuerdo despues supongo que ya ni valdria la pena.
trata de ser feliz, si? un beso.
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Cambié mi cuenta, me hize una nueva, porque ni siquiera tuve las agallas para borrarlo del MSN.
Y no me contestó. Lo sé, porque el correo lo abrí, un año después.
Y allí me dí cuenta del efecto que Belmonte tuvo en mí. Y sí, lamento confesar a regañadientes que fué negativo. Me lleno de rabia, de ira, de miedo, de asco. Me quito la fé.
Hay un dicho que dice * "Nuestas sombras son más grandes que nosotros mismos." Todo lo que hagamos, sea en bondad o en maldad, genera una sombra. De nosotros depende que esa sombra se engrandezca en maldad o en bondad. Nuestros actos nutren esa sombra, que es la que proyectamos en los demás.
Belmonte, lamento decir que la sombra que proyectaste en mi es la desconfianza, el miedo y la pena. Que gracias a tí no he querido creer en nadie más. Y que, gracias a tí no he sido capáz, hasta ahora de entregarme a nadie más. No he querido abrir mi corazón sinceramente. No quiero que nadie me prometa nada que sé que no cumplirá, por que tu sombra me persigue, tu fantasma. Porque me llenaste de promesas y me dejaste mal. Ni siquiera tuviste la descencia de decímelo a la cara, si no por mail. Yo siempre quize verte, decírtelo todo, vomitar toda la pena que me dejaste, aclarar las cosas. Por mucho tiempo te eché exclusivamente la culpa a tí, pero imagino que mi inexperiencia tambien me ayudó a cometer errores contigo, a pesar de que quería pedirte disculpas personalmente, no apareciste, nunca siquiera tuviste esa intención. Te escondiste. Me usaste. Te reiste de mi nuevamente en mi cara, y lo que es peor, no he podido olvidarte. Porque a pesar de que seas un bastardo, te amo, no puedo dejar de amarte, y aunque todos me digan que te mereces lo peor, no te lo deseo. Menos ahora que eres PADRE. Porque sí, me enteré que te casaste, que tienes una hija llamada Agustina. Y me enteré este año a travez de la maldad y el morbo de las redes sociales y la gente culiá metiche que cree que mi trauma contigo es un puto chiste. Nunca te había visto sonreir en una foto, y allí salias con una tipa sonriendo en un bus. ¿A donde ibas? ¿A Rancagua acaso? Te odié por no elejirme a mi cómo madre de tus hijos, me odié por odiarte por eso, por llorar, por ponerme mala, por llevarle más atados a mis amigos y más razones para que piensen que estoy mal de la cabeza.
Pero aunque sea así, no puedo odiarte. Menos ahora.
Alguien me dijo una vez, que el karma es fuerte. Mírate, y está muy mal que yo sea la que lo escriba aquí, pero mírate. Tienes una hija. A mi me recriminaste la relación que yo tenía con mi padre. Y ahora tú, eres padre de una niña. Cuando pasen los años, y a tu hija le rompan el corazón de la misma manera cómo lo hiciste conmigo, me recordarás.
No lo digo con maldad. Sí, no niego que con resentimiento. Pero es verdad. Todos lo saben. Y sé que por tu cabeza ha pasado. Y si no es así, que pase ahora.
Te quiero. Quiero lo mejor para tí, pero ya ví que no es conmigo con quién quieres estar.
Te envidio.
La envidio,
Pero no me arrepiento de haberte conocido.
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*María Teresa Budge, Nuestras Sombras.
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lunes, diciembre 13
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